LA RESIDENCIA se desarrolla en 3 pisos con sobriedad
y rigor y se funde completamente con el paisaje circundante gracias a los colores de los
revoques externos obtenidos de tierras locales mezcladas con cal natural.
Fue completamente reestructurada siguiendo los dictámenes de la bioedilizia,
solamente con materiales naturales como cal, madera, piedra, tierras naturales y cera de abejas
para los detalles.
Un geobiólogo ha individualizado y medido nudos de Hartmann, campos electromagnéticos,
y nos ha dado indicaciones útiles que hemos tenido en cuenta a la hora de la subdivisión
de los espacios y, sobre todo, para la ubicación de las camas.
Hemos puesto especial atención en la elección
de los materiales, que hemos dejado "al desnudo" como los hemos encontrado y recuperado,
y su utilización.
En el interior de la residencia hemos restaurado en la planta baja el apartamento
donde vivimos con nuestros dos hijos; y en el primero y segundo piso 3 suites con baño
privado de alrededor de 45 m² cada una y una habitación con baño privado de 27 m² para huéspedes
que prefieren un ambiente familiar y espacios a su medida en lugar de un hotel.
Todas las habitaciones están dotadas con un disyuntor de corriente que se encarga de sacar
la tensión en la instalación eléctrica apenas se apaga la última luz de la habitación, anulando
de esta manera cualquier campo electromagnético.
Durante el día, las 4 ventanas presentes en cada habitación dejan filtrar mucha luz, que unido
al color de las paredes internas crea efectos sugestivos y anula los límites entre el interior
y el exterior.
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